Hace tiempo leí un artículo que me pareció muy interesante sobre la serie fotográfica
Shanghai Dreamers del fotógrafo chino Quentin Shih como reflexión sobre el poder de la vestimenta en la era de la democratización de la moda.
En el se plantea una pregunta que yo me he hecho mas de una vez: ¿La moda contribuye a homogeneizar la sociedad cuando se supone que es un instrumento de diferenciación? La respuesta que dan me parece interesante:
<Entre quienes tienen acceso a ella se da un fenómeno curioso: en cuanto ven a los demás llevar las mismas cosas, las rechazan. Pero para la mayoría, lucir una tendencia masificada es sinónimo de seguridad. Las cadenas low cost facilitan el acceso a la moda al gran público. El resultado es una imagen uniformada y prefabricada, pero con fecha de caducidad>.
En la serie fotográfica Shanghai Dreamers aparecen modelos ataviadas con diseños de Alta Costura de Dior entre grupos de ciudadanos chinos ataviados homogéneamente (duplicados de una misma persona). El fotógrafo toma las figuras típicas de los años 70 y 80, la época comunista en la que creció ,y repite los estamentos de la población.
<Quería expresar el diálogo entre la clásica moda occidental y el estilo chino tradicional >
<El uniforme fue la vestimenta única en china entre 1950 y 1980, por lo que mi concepción del término moda está fuertemente condicionada>
La población china sólo podía vestir en función de su estrato social. Los obreros de azul, los funcionarios de gris y el ejército de verde. Otros elementos contribuían a la etiquetación figurada de la población como el número de bolsillos de la chaqueta para indicar el estatus social de su portador. Tras la muerte de Mao en 1981 se permitió el uso de la falda para las mujeres, el color y los zapatos de tacón.
La serie de fotografías se expuso en la reapertura de la boutique de Dior en Shanghai.
Fuente: Artículo de Paloma Simón en Yo Dona .